Embajadoras del “Control descontrolado”

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Son un equipo distinto. Una apuesta por el producto nacional, una familia en la que el punto neurálgico es un balón naranja. Ese es el secreto del Patatas Hijolusa, el primer equipo del Aros, que vuelve a la carga este fin de semana en la Liga Femenina 2.

Se quedaron con la miel en los labios, con el sueño del salto a Liga Femenina sin cumplir pese a que acogieron la fase de ascenso. Caer en casa fue duro y, aunque tardaron unas semanas en levantarse, estas guerreras ya están listas para plantar batalla y debutar este sábado (19:30 horas) ante el Basket Mar Gijón.

 

En el recuerdo está una temporada histórica, la pasada, con el récord de 17 victorias consecutivas en la categoría. «Es casi imposible repetirlo. Pero esto es deporte, y puede pasar de todo», señala Moses, entrenadora del Patatas Hijolusa pero, como asegura Marta Canella, una de las jugadoras importantes del proyecto, «es algo que no nos va a quitar nadie y que está ahí, pero no nos sirve para este año, aunque estamos abiertas a superarlo».

La técnico del cuadro leonés firma «no hacer el récord, clasificarme el último minuto del último partido para el playoff pero estar en los 40 minutos que te llevan a Liga Femenina». Ese es el objetivo en el conjunto del Patatas Hijolusa, tal y como reitera también Canella: «queremos acabar entre las cuatro mejores del grupo».

Ilusión sin mirar atrás

Así afrontan esta temporada, tratando de «olvidar el pasado» y con «mucha ilusión», aunque ambas saben que «será una campaña diferente a la del año pasado». Esa fase de ascenso no pesa en la conciencia del Patatas Hijolusa tal y como explica Moses, porque «ya fue un éxito rotundo llegar como llegamos al playoff». «Me hubiera gustado mejor, pero tengo mis dudas que haciéndolo contra Alcobendas, tampoco hubiéramos ganado», señala.

La entrenadora de las leonesas cuenta en la plantilla actual con tres de las jugadoras más importantes de la pasada temporada: Itsaso Conde, Andrea Alcántara y Marta Canella. «Lo valoro bien si se han quedado para seguir creciendo y no porque estén acomododas. Quiero pensar que es por lo primero, porque sobre todo Marta e Itsaso han tenido ofertas mejores de superior categoría y de mayor potencial económico», explica Moses.

Marta Canella tiene claro que, al ser una de las que sigue, tocará «tirar del carro» y reconoce que, «al igual que la temporada pasada, me tocará ser un poco de todo». «Haré lo que se me pida», comenta.

El Patatas Hijolusa seguirá siendo divertido

Pero también han llegado jugadoras nuevas con las que, según Canella, «nos entendemos bien, aunque tenemos que adaptarnos todavía». «Pinta bien el proyecto», afirma. Aunque reconoce que cuando las nuevas llegaron «en un primer momento se extrañan, ya que es un juego muy distinto, pero cuando se adaptan se sienten cómodas».

¿Y por qué es todo tan distinto? Porque es un equipo que juega con una identidad distinta. «Tenemos un equipo más joven que el año pasado», comenta Moses, que ve a sus jugadoras «implicadas, siendo más equipo, con más gente que aporta y con más gente de cantera».

Pero mantienen esa esencia, ese equipo «loco». «Es la filosofía de este club, la filosofía de Moses, jugar de esta manera loca, divertida, logrando que el rival no sepa cómo defendernos», sostiene Canella. «Arriesgaremos, pero con trabajo colectivo, sacrificando el lucimiento personal por el bien del grupo», añade Moses.

Lo que tienen clara ambas es que, aquellos que vayan al Pabellón de San Esteban se van a divertir. «Aunque tocará sufrir algo más que el año pasado», apunta Moses.

La ‘naranja mecánica’ vuelve a ponerse manos a la obra. Moses y sus chicas regresan a la competición, quieren ser una vez más referencia y, por qué no, asaltar por fin los cielos de la Liga Femenina.

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